canciones

El diablo sueña
Como tú, como yo
Historia de Lucía
Me acompañabas tú
Entre los dos
Una "S" en la bata
Apenas cuesta nada
Tus calles y mi amor
Con ella
La chica del billar
Esperarte
Te ayudaré

El Diablo sueña

El Diablo sueña con verse libre de culpas,
de condenas que le encadenan y le torturan.
De pecados que le atribuyen, pero son nuestros,
de miradas que le destierran a los infiernos.

El Diablo no necesita
que le digan, que le repitan,
que la vida pasa factura
al que obra mal.
Que los años de cautiverio
te transforman, te hacen más serio.
El Diablo sueña con plena libertad, libertad.

El Diablo sabe de logros y de fracasos,
de injusticias, de incomprensiones de andar descalzo.
De permisos que no permiten más que el silencio,
y de leyes que son absurdas, que son de necios.

El Diablo no necesita
que le digan, que le repitan,
que la vida pasa factura
al que obra mal.
Que los años de cautiverio
te transforman, te hacen más serio.
El Diablo sueña con plena libertad, libertad.

El Diablo sueña con plena libertad,
El Diablo sueña con plena libertad,
El Diablo sueña con plena libertad, (bis)
El Diablo sueña con plena,
El Diablo sueña con plena,
El Diablo sueña con plena libertad.

(subir)

 

Como tú, como yo

Tenía ya de todo, presumía de ser un señor;
de esos de vida moderna que usan coche, fax y contestador.
Una novia a la que hacía muy lindos regalos y una fama de play-boy.
Era un tipo como tantos, como tú, como yo.

Estudiaba una carrera de esas que se estudia mogollón;
de las que se quedan fuera los que no disponen de un millón.
Luego un master en empresas sembrado de anfetas,
y unos meses en New York... se estaba preparando como tú, como yo.

Era asiduo de los bares
y de los lugares de buen rock.
Frecuentaba los ambientes
donde el que más miente es más señor.
Y aunque todos le trataban de “Don”, era don pecador....
como tú, como yo.


Pero mira tú que un día, en lo alto, alguien se mosqueó;
que a ningún padre le gusta que sus hijos pierdan el timón.
Y queriendo echarle un cable, sin atosigarle, susurraba en su interior
que se estaba equivocando como tú, como yo.

Y así el pollo se dio cuenta y quiso dar la vuelta y ser mejor.
Y olvidar tanta carrera, tanta borrachera, tanto rock.
Y salir a los caminos, servir a los vecinos.
Vivir sin importarle lo que iban a pagarle.
Saberse diferente, luchar por otra gente, sentirse hijo de Dios....
como tú, como yo...
como tú, como yo... (bis)...

Si un tipo así pudo cambiar,
imaginemos que podría pasar,
si un día nosotros
hiciésemos lo mismo... (bis)

(subir)

 

Historia de Lucía

Lucía de joven tenía,
tenía una vida corriente,
y ahora la ves escondida
debajo de un puente.

El mismo que cruza Lucía,
la niña del barrio de enfrente,
que sólo le pide a la vida
un poquito de suerte.

La suerte que tuvo Lucía,
no se parecía a ninguna otra suerte.
Lucía muere cada día
al pasar la gente.

Qué sola la vieja vivía,
sabiéndose tan diferente
de aquella pequeña chiquilla
de paso impaciente.

Que todas las tardes veía
volver a una "casa decente".
Le espera una cena sencilla
y un baño caliente.

El agua que baña a Lucía
es el agua fría de la fuente
Tal vez esta noche se bañe,
en algún aguardiente.

Lucía de joven tenía,
tenía una vida corriente,
¿Quién sabe porque en su agonía
se aferra al presente?

Sentada entre cajas vacías,
la pena se arruga en la frente;
los labios murmuran poesías
de forma incoherente.

Han ido pasando los días
la pobre Lucía ha perdido su mente.
Y sueña con la fantasía
del que vive ausente.

Y mientras que al nacer el día
la niña Lucía es la Bella Durmiente,
la Bruja es la vieja que vive,
debajo del puente.

(subir)

 

Me acompañabas tú

Igual que hay hombres buenos que hacen cosas malas,
igual que hay veces que no sale el sol;
un día se coló por mi ventana
la sombra de un terribe inquisidor.
Y como yo era de esos que a la vida le cantaban,
me hubieron de callar,
me cortaron las manos y las alas
y me hicieron marchar.

Y anduve los caminos
de la desilusión,
de la desesperanza,
del odio y el rencor.
Despojado de sueños
en plena juventud,
de todo mi universo
sólo quedabas tú.

Así fueron pasando lentamente algunos años,
y así tuvo que ser,
y poco a poco iban cicatrizando los besos y la piel.
Dispuesto a completar con tu vida la mía,
me fuí entregando a ti...
Volvió a trazar mi vuelo melodías
y pude ser feliz.

Y acaricié la luna
y conocí el amor;
y obtuve la fortuna del sabio Salomón.
Y navegué en mil mares
y me empapé de azul;
y en todos los lugares
me acompañabas tú.
Yo anduve los caminos de la desilusión,
de la desesperanza, del odio y el rencor.
Y navegué en mil mares
y me empapé de azul;
y en todos los lugares
me acompañabas tú.

(subir)

 

Entre los dos

Entre los dos, hay algo
que tiende a calmar los nervios.
Es la tensión que ordena,
los polos del Universo.
De ese contacto nace una música especial.

Tus manos son la fuente
de donde brota la vida.
Te arrastra esa corriente,
al mar de mis melodías.
Y en ese instante somos sinceros, somos verdad.

Somos algo inmaterial, un mismo camino;
una roca de cristal, un sólo destino,
que nos lleva a conquistar tonos y escalas
para así, llegar a ti.

Nos damos tanta prisa,
que a veces ni nos movemos.
Y estando en la cornisa,
hay riesgo de que saltemos;
como suicidas de esos que creen poder volar.

Somos algo inmaterial, un mismo camino;
una roca de cristal, un sólo destino,
que nos lleva a conquistar tonos y escalas
para así, llegar a ti. (BIS)
Entre los dos, sumamos más de un par...

(subir)

 

Una 's' en la bata

Son tantos días los que estuvo en el jardín,
que no recuerda más que las flores de allí.
Tantas mañanas tras las verjas del portal,
que es una cebra su visión del más allá.

Tantas películas de acción, en la hora de televisión.

Que se empeñó en volar
igual que hacía Superman,
o el coche James Bond.
Y se bordó en la bata
una "S" y dejó en casa,
el sombrero de papel que entró con él.
Tomó prestada del ropero
la capa de un enfermero
y sin billete ni equipaje,
se marchó con el repartidor del pan.

Dentro de un cesto y a super-velocidad,
su primer vuelo le llevó hasta la ciudad.
Por las rendijas del oscuro camión,
tomó conciencia del poder de su visión.
¡ Defendería la verdad de todas las fuerzas del mal!

No le dio tiempo a más,
porque la puerta del camión
se abrió de par en par.
Todo pasó tan deprisa,
le pusieron la camisa,
y a la fuerza perdió todo su poder.
Y a nadie le importó saber,
que entre la confusión se oyó una voz gritar:
-¡Atenle bien camilleros,
cada bicho a su agujero
con cuidado de que no vuelva a escapar!
Tuvo que devolver la capa
y aunque haya una "S" en su bata,
de nuevo con el sombrero,
por un tiempo volverá a ser Napoleón.

(subir)

 

Apenas cuesta nada

Los besos de una despedida no se endulzan con alcohol.
La carretera está vacía, los pasos del amor
se han detenido años atrás,
si das la vuelta los verás.

Hay dos chiquillos, la esperanza de no hacerse mayor.
Dos ilusiones que no alcanzan ni entienden la pasión.
Hay un silencio en un portal y en un instante es el final.
Ya sólo escribo por trazar sobre el papel unos rasgos
que el tiempo se encarga de borrar.
Y sólo cuento con mis fuerzas
y he de ser mucho más fuerte.

Apenas cuesta nada soñar,
apenas cuesta nada.
Apenas cuesta nada soñar,
apenas cuesta nada.

Cuantas veces se abrió la puerta a la imaginación.
Se volvió adulta la vergüenza, perdimos el valor.
Nos alejamos sin hablar y nunca la volví a ver más.

(subir)

 

Tus calles y mi amor

A la luz de un farol, en la Puerta del Sol,
espiando a la luna.
Rodeado de ti, mi ruidoso Madrid,
el reloj dio la una.

Han temblado de frío las calles de charol;
y en la boca del metro
las barbas de un viejo
se empapan de alcohol.

Ciudad que al sonreír se viste de mujer,
se peina se acicala cual si fueran dieciséis
los años por cumplir, y desde el siglo diez,
las arrugas se marcan en las piedras de tu piel.

Ciudad que a todas horas lleva prisa en los pies,
que cita en cada esquina la rutina y el estrés.
La vida nos ha dado tantas vueltas a los dos,
que ha pintado de gris tus calles y mi amor.

Se han quedado sin dueño,
por culpa del sueño de la capital,
avenidas y plazas, jardines, terrazas...
y en cada cristal
se refleja un paisaje de luces de neón.
Amanece con calma,
se derrama el alba,
en cada rincón.

Ciudad de mil fortunas venidas a buscar,
tal vez entre tus brazos me vuelva a enamorar,
Nos queda tanto tiempo, nos sobra corazón...
...cogidos de la mano, tus calles y mi amor.

(subir)

 

Con Ella

Enciende el televisor;
ha vuelto pronto no sabe que hacer;
todo está tan solo lo mismo que ayer;
no le apetece ni fumar,
tal vez porque a nadie le importa
donde caiga la ceniza.

Y mientras, pone el mantel
que antes le esperaba dispuesto a las diez;
cena en la cocina en la cocina porque el comedor
resulta tan grande sin los dos;
coge una cuchara
para una sopa de sobre casi fría.

Y ahora a esperar
a que este invierno
el reúma le deje subir la escalera.
Siempre pensó
que un cuarto piso no era lo más indicado,
porque el edificio no tiene ascensor.
Hubiera sido mejor,
- si pudiera elegir -
haberse muerto con ella.

A veces sale al balcón;
se sienta en la silla que siempre fue de él...
Ya no quedan plantas aunque las regó;
se marchitó todo el jardín,
dejando sólo las macetas
y unas flores ya muy viejas,
de esas que hacen de papel.

Y ahora a esperar
a que este invierno
el reúma le deje subir la escalera.
Siempre pensó
que un cuarto piso no era lo más indicado,
porque el edificio no tiene ascensor.
Hubiera sido mejor,
esa tarde de abril,
haber marchado con ella.

(subir)

 

La chica del billar

Se encuentra entre las flores
más delicadas.
Las que sólo florecen de madrugada.
Y se pasea entre praderas
de verde otoñal.
Te hablo de la chica,
la chica del billar.

La magia de las manos
que un día tuviera,
se ha derramado al fondo de una tronera.
Y aunque muchos la busquen
como parte del botín,
te aseguro que nunca
dijo a un ganador que sí.

Y prefirió la banda corta,
la del perdedor.
La del que ya no espera nada,
la del que noche tras noche cae en las redadas.
Soñaba con un jugador de su clase.

Un tipo legal, que sepa jugar
y quiera apostar al amor.
Soñaba y nunca llegó a enamorarse, no.

El humo ataca al brillo
y a los colores,
de lisas y rayadas y de las flores.
Y la que fuera antaño
la reina del lugar,
se marchitó esperando
al fondo del local.

(subir)

 

Esperarte

Yo no sé si mañana
llegará a mi ventana
algún rayo de sol.
Yo no sé cuantos hombres
morirán en tu nombre
para un mundo mejor.

Yo no sé tantas cosas
no sé nada de vos.
Me estremezco en las sombras,
se me acaba tu voz.

Lo vivido no alcanza,
ni para la esperanza
ni para el desamor.
Y el baúl del deseo
se ha tornado en un feo
ataúd del amor.

¡Quién supiera esperarte
hasta el fin del dolor!
¡Quién pudiera ser ángel!
¡Quién pudiera ser Dios!.

Yo no sé tantas cosas
no sé nada de vos.
Me estremezco en las sombras,
se me acaba tu voz.

(subir)

 

Te ayudaré

Hoy sólo quiero que sepas que me ha gustado,
lo que he encontrado dentro de mi corazón.
Abrí la puerta y supe que habías estado;
todo en su sitio, no suelo dejarlo yo.

Sé de sobra lo que quieres
tantas veces lo intenté sin fe.
Con las manos me haces una seña:
- Tú sígueme.

Yo te advierto de mi orgullo
que soy frágil que te fallaré.
Y en tus ojos sólo una respuesta:
- Te ayudaré, tú sígueme.

Hoy sólo quiero que sepas que me ha gustado,
darme la vuelta y verte andando detrás.
Yo iba delante, pero tú ibas a mi lado,
cuando el camino se hacía más duro de andar.

Sé de sobra lo que quieres
tantas veces lo intenté sin fe.
Con las manos me haces una seña:
- Tú sígueme.

Yo te advierto de mi orgullo
que soy frágil que te fallaré.
Y en tus ojos sólo una respuesta:
- Te ayudaré, tú sígueme.

Hoy sólo quiero que sepas que me ha gustado,
saber que un día voy a romper mi disfraz.

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